Es un gran edificio que irradia luz por fuera y por dentro. Por fuera por su bello color blanco y su forramiento acristalado. Por dentro, porque en él hay un amplio equipo de trabajadores y asistentes sociales que se encargan de ayudar a los vecinos.

El nuevo Centro de Servicios Sociales recoge todas las peticiones y necesidades que podamos sufrir los colsldeños. No solo desde un punto de vista económico, a él acuden familias en situación de riesgo, sino cualquier problema que pueda sobrevenir en la familia. Para ello cuenta con un servicio de atención a las familias en las que éstas pueden recibir asesoramiento a la hora de educar a su hijo adolescente o tratar temas que impliquen directamente a los padres.

En el centro también se da cobertura a las mujeres que puedan sufrir maltrato o a los vecinos que tengan problemas de adicción.

El equipo del centro cuenta con 11 trabajadoras sociales, cuatro educadoras, una psicóloga y dos coordinadoras de los proyectos que se llevan a cabo. El procedimiento es sencillo. Basta con acudir al centro para solicitar una cita con el trabajador social. Una vez se nos asigna, en una semana como mucho, el trabajador escucha nuestra problemática y nos ofrece las vías más adecuadas para solventarla. Desde un familiar que se ve abocado a la dependencia, a apoyo psicológico frente al acoso escolar o laboral.

Todo el asesoramiento y atención es gratuita. También se gestionan aquí las solicitudes de teleasistencia. Un servicio que cuenta con 900 usuarios en la localidad y que el Ayuntami- ento quiere ampliar para eliminar cuanto antes la lista de espera, competencia de la Comunidad de Madrid.

Uno de los servicios que ofrece el centro, nos explica la concejala de Servicios Sociales, Teresa Ausín, es la comida a domicilio para mayores. Una opción que les permite mejor calidad de vida y cuyo coste está en fución de los ingresos que tenga la persona afectada.

En el mismo edificio se encuentra el Centro de Mayores la Rambla. El más nuevo de los cinco centros de mayores locales dispone de biblioteca, peluquería, cafetería, sala de conferencias… En estos momentos se está trabajando para poner en marcha la fisioterapia y la podología. También se celebran en él talleres y cursos. Y todos los domingos por la mañana hay sesiones de flamenco que están teniendo enorme éxito.

Aún queda mucho por hacer, nos confiesa Ausín. El Ayuntamiento tiene previsto destinar las 60 unidades residenciales que tiene la dotación para que los aquejados por ictus tengan a su disposición especialistas y cuidadores. Un proyecto que se está sembrando y que sería gestionado por el Gobierno regional.

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