El alcalde de Torrejón de Ardoz, Ignacio Vázquez, el 2º teniente de alcalde, Valeriano Díaz, y la concejala de Sanidad, Transparencia y Nuevas Tecnologías, Carla Picazo, han recibido esta mañana en nombre de la ciudad el certificado de la asociación Proyecto Salvavidas con el aval de la Fundación España Salud que reconoce a Torrejón como ciudad cardioprotegida.

En la actualidad, prácticamente todos los edificios municipales del municipio cuentan con desfibriladores, exactamente un total de 36. A estos se suman los 14 existentes en vehículos policiales, 3 en vehículos de Protección Civil y también los que tienen los centros de enseñanza públicos, los centros de salud dependientes del Servicio Madrileño de Salud y las 2 estaciones de tren de Cercanías.

Para la instalación de estos desfibriladores, se ha priorizado su localización en edificios y lugares donde existe mayor afluencia de público y también en los servicios de emergencia de competencia municipal, como son Policía Local y Protección Civil.

Ignacio Vázquez recordó que el “objetivo es que Torrejón cuente con una red de desfibriladores que salvan vidas. Y no es una frase hecha, es que ya hemos tenido varios casos en los que el uso de estos equipos ha evitado la muerte por parada cardiaca, por eso la importancia de tener una red de desfibriladores lo más amplia posible, ya que la inmediatez a la hora de actuar es esencial para salvar la vida de aquella persona que entra en parada cardiorrespiratoria”.

“Llevamos a cabo una campaña informativa para que todos conozcamos donde están disponibles estos desfibriladores porque es imprescindible que sepamos dónde y cómo podemos utilizar un desfibrilador, contribuyendo a ganar un tiempo esencial para poder salvar una vida”, destacó el alcalde.

Por su parte, Carla Picazo añadió que “el objetivo es seguir avanzando en la implantación de más desfibriladores por la ciudad, mejorando así la respuesta ante una parada cardiorrespiratoria que se pueda dar en cualquier lugar y ante la que hay que actuar lo más rápidamente posible. Es, sin lugar a duda, la mejor inversión a la que destinar los recursos públicos”.

La muerte súbita cardíaca ocurre inesperadamente en personas con problemas de corazón desconocidos hasta el momento, que pierden súbitamente el conocimiento y dejan de respirar por fibrilación ventricular. Esta arritmia impide que el corazón se contraiga de una forma organizada, perdiendo su capacidad de bombear sangre por todo el organismo.

Aplicando la reanimación cardiopulmonar (RCP) inmediatamente usando un desfibrilador externo durante algunos minutos, las posibilidades de supervivencia de la víctima pueden hasta cuadruplicarse. La aplicación de RCP puede retardar daños al cerebro por algunos minutos, pero las víctimas de una muerte súbita necesitan desfibrilación para restaurar el funcionamiento del corazón. Cada minuto que se retrasa la desfibrilación disminuyen un 10% las posibilidades de supervivencia.

Aprender a usar un desfibrilador externo automatizado (DEA) es muy fácil. Se abre la tapa o se pulsa el botón y una grabación irá dando a la persona las instrucciones paso a paso. Las maniobras de RCP y la desfibrilación precoz ayudan a salvar vidas hasta la llegada de los servicios de emergencias.

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