La banda de rock ofreció un memorable concierto de dos horas en las que no faltaron sus grandes éxitos.

Eran las 0.-30 de la noche del viernes y acababa de producirse el espectáculo de fuegos artificiales. El ambiente era fresco tras las lluvia de la tarde y el público se acumulaba en el campo de fútbol del Parque Dolores Ibárruri. Este emplazamiento ofrecía la posibilidad de que más gente pudiera ver el concierto que en las habituales carpas. Por fin apareció M-Clan en el escenario, y ya desde el comienzo demostraron que venían dispuestos a producir una descarga de energía en todo aquel que los estuviera presenciando.

Arrancaron con Usar y tirar, la canción que daba nombre al álbum con el que se dieron a conocer entre el público masivo en 1999, aunque ya llevaban años dando guerra con su música inspirada en el rock sureño. Prosiguieron con Llamando la Tierra, el mayor éxito de ese mismo disco, una versión de Serenade del grupo estadounidense Steve Miller Band.

Las siguientes canciones fueron la tranquila Souvenir y la más rockera Perdido en la ciudad. Continuaron con temas llenos de tristeza y nostalgia como Calle sin luz o Para no ver el final y la más optimista Basta de blues. La esperanza o Roto por dentro ahondaron en ese lado más intimista de la banda murciana.

Tenía que llegar el momento de presentar los temas de su último disco, lanzado en 2016, y Delta y Whisky on the rocks fueron los elegidos. La reivindicativa Las calles están ardiendo volvió a agitar a los espectadores. No podía faltar otra de sus canciones más conocidas, Maggie despierta, versión de Maggie May, obra del cantante inglés Rod Stewart. También sonaron Pasos de equilibrista y Miedo, temas clásicos en sus conciertos.

Durante toda la noche hubo guiños a los músicos que han influenciado a en su sonido. Así, interpretaron fragmentos de temas míticos de finales de los 60 y principios de los 70 como Baba O´Riley, del grupo británico The Who, o Proud Mary de la banda estadounidense Creedence Clearwater Revival. Mientras, Carlos Tarque no paraba de moverse por todo el escenario y no dudó en bajar a cantar con el público.

Parecía que el espectáculo había terminado, pero el grupo regresó para los bises, con Quédate a dormir. Todavía faltaba la canción más coreada por los asistentes, Carolina, y el cierre le correspondió a la enérgica Concierto salvaje. Fueron casi dos horas de demostración de que M-Clan siempre lo da todo, sea cual sea el escenario.

 

 

 

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