El Sindicato de Enfermería ha presentado en la mañana de hoy una denuncia ante la Inspección de Trabajo en la que se acusa al Servicio Madrileño de Salud (Sermas) de inacción ante la pandemia de Coronavirus en la que nos encontramos.

Desde SATSE Madrid se denuncia que “se debería de facilitar obligatoriamente a los profesionales los equipos de protección individual reglados para evitar contagios. Sin embargo y a pesar de la grave situación en la que se encuentran estos trabajadores, los citados equipos de protección no se están facilitando con el grave perjuicio que ello supone, tanto para los profesionales como para los usuarios de los centros del SERMAS”.

En este sentido en el escrito dirigido a la Inspección de Trabajo se afirma que “los profesionales sanitarios atienden todas las alertas de los pacientes que así lo demanden, ya sea desde centros hospitalarios, centros de salud o domicilios particulares, que puedan ser sospechosos de estar infectados por el COVID-19, por lo que, en aras de evitar la propagación del virus y garantizar la seguridad e integridad física de los Enfermeros y Enfermeras que atienden estas intervenciones, es obligatorio que cuenten con los Equipos de Protección Individual (EPI´s) (guantes, mascarillas, batas, gafas…) necesarios y suficientes a fin de garantizar al máximo que no se ponga en riesgo la salud e integridad de los profesionales así como de terceras personas en contacto con ellos”.

Según explica el comunicado de SATSE, este hecho se está incumpliendo en todos los centros asistenciales dependientes del Sermas, ignorándose, entre otras normativas nacionales y europeas, el Reglamento de la Unión Europea 2016/425 donde se recogen las exigencias y características que los EPI´s deben cumplir.

SATSE también denuncia que se ha pasado de exigir el uso de batas impermeables, que protegen todo el cuerpo incluido brazos, a recomendar solo el uso de bata con mandil lo cual plantea el problema de que los brazos quedan descubiertos, así como el cuello queda bastante expuesto. Y en la actualidad solo especifica ya el uso de bata.

Otro ejemplo se refiere al uso de mascarillas, que han pasado de ser preferiblemente FFP2 a mascarillas quirúrgicas, y solo FFP2 si hay disponibilidad.

Ante la carencia de EPIS los mismos se están reciclando y compartiendo por los profesionales por lo que se ponen nuevamente en riesgo ante la posibilidad de infectarse entre ellos mismos al realizar esta práctica, aumentando también la posibilidad de contagio de los pacientes.

Por otra parte, SATSE también denuncia que las trabajadoras en estado de gestación continúan prestando sus servicios sin que por los Servicios de Prevención de Riesgos Laborales se adopte ninguna medida de protección al respecto, como sí se han adoptado en otros servicios de salud.

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