El papel

por Raúl Chico

Un día un conocido me preguntó por qué me gustaba tanto escribir. Le dije que esperara unos minutos y cogí papel y bolígrafo. Mientras él esperaba con impaciencia sin saber qué estaba tramando, escribí rápidamente unas cuantas líneas.

Por fin le entregué el papel para que lo leyera. En él contaba cómo cuando era pequeño me perdí en una excursión en la montaña. Me desvié por un camino escarpado, y de repente resbalé y caí en un agujero. Estaba atrapado, no podía trepar para salir de allí. Abrí
mi mochila y comprobé que no llevaba nada para comer. Lo que sí tenía siempre conmigo en aquella época era una libreta y un lápiz. Comencé a escribir pensando en que si terminaba muriendo allí al menos años más tarde alguien acabaría encontrando la libreta. Pasaron las horas. Poco a poco empezaba a oscurecer y pronto no habría luz suficiente como para poder escribir nada. Cuando ya pensaba que iba a tener que pasar ahí dentro la noche, me localizaron y acabó sacándome un equipo especial de rescate de montaña.

Levantó la vista del texto y me preguntó completamente asombrado si aquello era cierto. Sonreí y le dije que pensara lo que quisiera, que lo importante no era saber si era verdad o inventado, sino la intriga y emoción que había sentido al leerlo. El ver su cara mientras iba avanzando en la historia y provocar ese tipo de sentimientos en los demás es el motivo por el que me gusta tanto escribir.

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