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Más de un millón de amas de casa han entrado en el mercado laboral durante la crisis. Se ha pasado de los 3,35 millones de inactivas dedicadas a atender el hogar que había en 2007 hasta las 2,25 millones que declaraban esta ocupación en el primer trimestre de este año.

Una de cada cuatro personas en España es inactiva. Es decir, ni tiene ocupación ni es demandante de empleo. Dentro de esta franja, la que más ha disminuido es la de las mujeres. El número de mujeres demandantes de empleo se triplicó al inicio de la crisis llegando a rozar los 3 millones, aunque en los últimos años se redujo hasta los 2,1 millones registrados en los tres primeros meses de 2017.

Cada vez más, han ido buscando ocupación las amas de casa debido a la situación económica de su hogar.  Se ha priorizado, como es lógico, el aportar dinero a casa, por encima de atender el hogar. Hay muchos gastos que cubrir. Hoy en día tenemos muchas necesidades adquiridas, muchos recibos que pagar. La película ha cambiado mucho. Con un sueldo no puede vivir una familia media. A parte de la crisis y la pérdida de empleo de muchas personas, está el hecho del aumento de necesidades. Eso hay que pagarlo.

Hoy en día podemos tener prácticamente de todo. Pagando a “cómodos” plazos claro. Desde las gafas que rompió el niño el otro día, el audífono de la abuela, etc. Hasta una vacaciones familiares. Todo eso de un solo sueldo no puede salir. Maticemos, hay muy pocos sueldos que puedan cubrir todo. De ahí la incorporación de las amas de casa al terreno laboral.

Es justo añadir que aunque trabajen, en la mayoría de los casos, las mujeres al llegar a casa siguen atendiendo las labores del hogar. A duras penas y sin descanso. ¿Hace falta más dinero en casa? Si. ¿Hay que compartir el cuidado del hogar? También. Estamos en el siglo XXI. Que no se le olvide a nadie.

 

 

 

 

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