El profesor de filosofía Carlos Blanco.
El profesor de filosofía Carlos Blanco.

Es una de las mentes más brillantes de este país, pero destaca su carácter humilde. Aún conserva un halo de timidez, y sobre todo de honestidad. Para la entrevista nos envía varias fotografías, una de ellas con Noam Chomsky, el célebre y respetado intelectual estadounidense. Aunque no por ello deja de hablar con cierto amor y nostalgía de Coslada y los paseos que daba por el cerro, el lago o las conejeras.

¿Qué opina de la política?
¡Uf! Es una pregunta muy amplia. Hemos sufrido una crisis muy profunda y ha generado tensiones que exacerban las diferencias… Por eso no me gusta hablar de política nacional porque tendemos a verlo todo con unas lentes demasiado estrechas y hay que ver las cosas de una forma más amplia, sin perder la perspectiva.

¿Y del ascenso de los nuevos partidos?
Me parece positivo que hayan surgido nuevas fuerzas que hayan recogido parte del descontento popular, pero muchas veces nos dejamos llevar por la precipitación o lo inmediato, y no siempre hacemos un análisis lo suficientemente ponderado. En una sociedad avanzada lo lógico es que no haya tendencias extremistas, que todo bascule en torno al centro. Una opción centro izquierda y otra centro derecha.

¿Vio usted el debate de El País?
Confieso que no. Me invitaron a una tertulia con el ministro de Justicia y no lo vi. Pero no me gusta cómo funciona la mecánica de los debates, es enormemente falsa y superficial. Cada uno va con su discurso prefijado y es a ver quién dice la frase más resultona. Prefiero leer los programas.

¿Ha decidido ya su voto para las elecciones del 20D?
No. Pero me inclinaré por opciones más moderadas. Tampoco creo que vea el debate del día 7 de diciembre. No me gustan los debates. Conozco cómo funciona el mundo de la televisión y es efectista. Es necesario hacer algo más profundo.

Cuéntenos un recuerdo de su infancia.
Paseaba mucho por el lago, por el parque de las Conejeras o el Cerro, buscando un mínimo contacto con la naturaleza. Pero el recuerdo más imborrable es la biblioteca del Margarita Nelken, donde he pasado muchas tardes de estudio voraz.

Es usted hombre de letras, ¿qué le llevó a estudiar química?
Desde joven tuve inquietudes intelectuales que enfoqué a las antiguas civilizaciones, pero me di cuenta que hay una parte e-sencial de la realidad  que sólo se explica mediante la ciencia. Comencé interesándome por la historia de la ciencia y la génesis de las grandes ideas, y consideré que sin ellas mi formación estaría miope. Para entender la mente humana necesitas saber ciencia.

Han suprimido más horas de filosofía, ¿qué opina?
Me parece una pena. La filosofía hace pensar, te ayuda a ello, es un desarrollo del cerebro. Aunque muchas veces se enseña de una forma muy memorística y sin conexión con problemas e interrogantes actuales, y siendo un poco autocrítico es necesario enseñarla de una forma más reflexiva sobre los problemas actuales.

También ha estudiado neurociencia. ¿Puede esta disciplina explicar el alma?
Creo que eventualmente sí, pero explicarla no significa que lo hayamos agotado porque la conciencia es una capacidad para comprender, conocerse a si mismo, la sociedad… Por lo que aunque conozcamos los mecanismos con los que opera, que creo que sí lo conoceremos, no significa que agotemos todo lo que es capaz la conciencia.

Dígame el nombre de algún alcalde de Coslada.
Sí hombre. Te podría decir José Huélamo…¿Raúl López se llamaba? También a Granados… [piensa]  Y Ángel Viveros.

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