Este domingo los vecinos del Corredor del Henares están llamados a las urnas para elegir los gobiernos de su localidad. Después de sufrir la campaña electoral de las elecciones generales del mes pasado, nos ha tocado volver a escuchar las promesas y buenhacer de los respectivos gobiernos.

A veces daba la impresión de que estábamos viviendo en la misma Atenas de Pericles, como si en nuestras localidades no hubiese problemas o la gestión hubiese sido la mismisima gestión del célebre ateniense.

“La mejor forma de decidir el voto es hacer un ejercicio de memoria”

Es normal, y lógico, que cada gobernante ensalce las virtudes de su legislatura. De la misma forma que es normal, y razonable, que la oposición se afane en sacarle los vicios a los gobiernos de turno.

No en vano, los ciudadanos debemos permanecer alerta ante estas dos posturas altamente interesadas y partidistas. Poner en duda todo el maremágnum de información sesgada que nos llega de unos y otros para dilucidar qué ha estado bien y qué ha estado mal.

Quizá la mejor forma de decidir el voto sea llevar a cabo un ejercicio de análisis de lo que ha ocurrido en los últimos cuatro años. Invitado queda el lector de bucear en los archivos del periódico para refrescar la memoria.

“No votamos para alcalde a Pedro Sánchez o a Pablo Casado”

Junto a la tarea de hacer balance merece la pena conocer los intereses y promesas que nos ofrecen los partidos de cara al futuro. Aquí más que nunca conviene que el ciudadano tome en mano un rotulador rojo y evalúe sin piedad ninguna, como aquel profesor que todos recordamos, los programas electorales de cada agrupación política.

Desde El Comarcal tenemos el convencimiento de que una cosa es la política nacional y otra la local. Por eso recordamos que en estas elecciones no votamos para alcalde a Pedro Sánchez, Pablo Iglesias, Rivera o Casado, sino a vecinos que representan en la mayoría de los casos a los partidos de éstos.

Estos vecinos, los candidatos entre los que podemos elegir, pueden ser mejores, peores o iguales que aquellos que lideran sus partidos. Y es tarea del elector saber cuándo es así y cuándo no.

También conviene recordar que cuando votamos no deberíamos tener nuestros intereses como objeto del voto, sino los intereses que más propician el bien de toda la comunidad, es decir, el de la voluntad general.

“Hay, con frecuencia, bastante diferencia entre la voluntad de todos y la voluntad general. Esta no tiene en cuenta sino el interés común; la otra se refiere al interés privado, y no es sino una suma de voluntades particulares”.

Jean Jacques Rousseau

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