A todos nos ha cogido por sorpresa la pandemia. El vertiginoso devenir de los hechos no da tiempo a asimilar la magnitud de la tragedia. Apenas estamos empezando a darnos cuenta de que contaremos los fallecidos por miles. El virus va a golpear todas las facetas de nuestras vidas y todavía no sabemos hasta dónde llegarán sus efectos. No sabemos si quiera las consecuencias que pueda tener el aislamiento social como el que ha decretado la alarma nacional. Las clases, los empleos, los planes para el verano, la selectividad… en cinco días todo ha saltado por los aires y nadie sabe aún qué pasará.

Ahora toca entablar lucha contra el virus. Debemos seguir con rigor las recomendaciones de los científicos. A pesar de que los gobiernos de toda Europa no lo han hecho hasta que la pandemia era incontenible. Ya habrá tiempo de despejar las incognitas. Ahora es momento de permanecer concentrados en la labor de no contagiar ni ser contagiado.

Hay fuerza para ello. Lo prueban los miles de ciudadanos que todas las noches salen al balcón puntuales a las ocho de la tarde a agradecer la labor del personal sanitario, pero también a darse ánimo, porque hace falta.

Aunque es triste, este virus está sacando lo mejor de todos nosotros. Son loables todas las personas que siguen en su puesto de trabajo para que el mundo no se pare. Los cajeros del supermercado, las gasolineras, los transportistas, todos son héroes que nos salvan la vida un poquito con su labor.

A los ayuntamientos también les ha pillado por sorpresa ante lo inaudito de la situación. El estado de alarma dispuesto en la huelga de controladores no fue ni de lejos tan duro como el actual, que se ha llevado el discurrir diario al núcleo del Gobierno central.

Pero la implicación de los ayuntamientos será decisiva. Ya se han puesto en marcha medidas para proteger a los más desfavorecidos. En Torrejón a através de ayudas para la compra de menús para niños, en Coslada llevando a domicilio la comida de las becas de comedor, como también ha hecho San Fernando.

También se han puesto en marcha iniciativas de ocio para tratar de paliar los efectos del confinamiento. Algunas propuestas por los gimnasios de la ciudad, como ocurre en Torrejón. Otras desde las áreas de infancia, como en San Fernando.

Es importante que los ayuntamientos muestren actividad. No solo desde el punto de vista de las necesidades inmediatas, sino también de poner en marcha iniciativas educativas, culturales y deportivas que sirvan para decirle a la ciudadanía que el virus no nos parará.

En China ya no se producen contagios y es un horizonte al que debemos dirigirnos con responsabilidad, esfuerzo y confianza. Lo peor está por llegar y es mejor ir armándose de valor porque el golpe será grande.

 

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