Torrejón presentó el pasado día 17 de junio los datos del test de la COVID-19 que ha llevado a cabo a todos los vecinos, un 74% de ellos se presentaron voluntariamente.

La prueba suscitó enormes controversias en la opinión pública, especialmente en el Gobierno y los medios afines. El test ponía en entredicho la actuación del Gobierno de Sánchez, pero se alegaban motivos como que ya se disponían de herramientas estadísticas para determinar los datos de la infección.

Pero lo cierto es que estos números no determinaban a ninguno de los torrejoneros si estaban o no contagiados o si habían superado la enfermedad y desarrollado anticuerpos contra ella, como si facilitaba el test.

El salto de Vázquez a favor de contar con datos más minuciosos no estaba exento de discusión. Son muchos los agravios comparativos que podían surgir. ¿Por qué tiene que hacer el test el ayuntamiento y no la Comunidad o el Gobierno? ¿Por qué en Torrejón y no en otro municipio?

La audacia de Torrejón ha sido tener la iniciativa propia, adelantando a los gobiernos regionales y nacional. Quizá también amparado en la protección que le ofrece su cualidad de municipio, pero demostrando una eficacia que el sentido común no puede más que aceptar.

La pandemia ha trastocado todas las dinámicas de nuestras vidas. La de los propios gobiernos, que han demostrado dar palos de ciego ante las circunstancias. Lo prueba el hecho de las continuas contradicciones que se nos ofrecen a diario para salvar la enfermedad.

En este cacao monumental, que hace aguas por diversas vías, una de las opciones más cabales era poner en marcha un test a toda la población. Poner por escrito qué está pasando, cuántos han superado la enfermedad o cuántos la han superado, es, le pese a quien le pese, una base sólida para tratar de llevar a cabo políticas adecuadas para superar la pandemia.

Y los resultados hablan por si solos. Las fórmulas estadísticas en las que se amparaba Simón para tildar de innecesario el test de Vázquez han demostrado ser nulas. Diagnosticaban para la ciudad de Torrejón un 5% de vecinos con anticuerpos IgG (aquellos que han superado la enfermedad) pero la cifra real es de un 20,2%. Sin olvidar que los test han confirmado 100 casos positivos que las estadísticas nunca hubiesen identificado.

Los datos científicos aportados por el test de Vázquez son un caramelo hasta para el propio Simón, bien que su gestión haya podido tener aciertos y errores. Los números arrojados por la prueba están ya en las universidadades y centros de investigación y van a servir no solo para contener rebrotes, sino para salvar la vida de muchos torrejoneros y vecinos del Corredor del Henares.

Es hora de que estos datos se interpreten para establecer movimientos efectivos en las administraciones que detengan una más que posible reactivación del virus.

El rebrote ha empezado en Pekín y se han cerrado todos los colegios. En la ciudad china estaba permitido ya ir sin mascarilla y los contagios se han multiplicado. Ahora van a comenzar a hacer test masivos a la población, a razón de 400.000 diarios. Quizá sea momento de hacer gala de la precaución que nos lamentamos de no tener cuando comenzó la pandemia.

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