Ocuparon las sillas de los concejales y el alcalde y les sometieron a una rueda de preguntas. “¿Es usted rico?” le dijeron.
Visita colegio Doroteo Hernández de Coslada al pleno municipal

Pocas veces hubo tanta inocencia en el salón de plenos del Ayuntamiento como la que abordó el otro día el hemiciclo local. 50 niños de entre 8 y 9 años lo visitaron el pasado viernes por la mañana para ver qué se cuece en la excelentísima sala.

Llegarón los alumnos del Doroteo Hernández de Coslada uniformados y en perfecto orden. Haciendo gala de buena educación y bajo el control perfectamente coordinado de tres jóvenes maestras.

Esperaban que los recibiese el alcalde pero lo hizo el concejal de Cultura y Educación, Manuel Marín.

Antes de empezar el turno de preguntas 13 niños y 11 niñas ocuparon los asientos de los concejales, el interventor y el secretario. Y en medio, la del alcalde presidente, que correspondió a una niña por deseo del Ayuntamiento. No ha tenido Coslada todavía ninguna alcaldesa, salvo las veces que el alcalde ha tenido que ausentarse y ha ocupado el sillón alguna concejala.

Visita colegio Doroteo Hernández de Coslada al pleno municipal“¿Dónde está el alcalde?”, preguntó el primero en nombre de todos. “En una reunión” le escusó Marín. No les asustó lo más mínimo la municipal magnificencia del salón a juzgar por la cantidad de brazos que solicitaban preguntar.

“¿Siempre hay que hacerle fotos al alcalde?” preguntó otro en protesta.  “¿Dónde se vota y cuándo se vota?” dijo el demócrata del grupo.

Los futboleros demandaron saber de qué equipo era el alcalde. Y desde la bancada izquierda que quién era el de la foto que había colgada en la pared. “¡El alcalde!” decían algunos. No debe haber fotos del rey colgadas en las aulas del Doroteo Hernández.

Hizo entonces su aparición el alcalde de verdad. Ángel Viveros. Recién escapado de la reunión para no quedar mal con los invitados. Nunca se sabe.

Sonó un largo aplauso cuando dijo ser del Real Madrid. Y otro después cuando el concejal Marín dijo ser del atleti.

Visita colegio Doroteo Hernández de Coslada al pleno municipalEl futuro arquitecto preguntó quién habia construido el edificio. Y el historiador quién fue el primer alcalde. “Miguel Berrendero”, le contestó el actual.

No faltó quien veía al alcalde en La Moncloa: “¿Le gusta ser presidente?”, le dijo. Aclarada la cuestión Viveros reconoció conllevar mucha responsabilidad y problemas, pero que si te gusta es posible. “Hay que tener vocación”, reconoció.

¿Y le ha costado mucho ser alcalde? —Todos los trabajos cuentan mucho—le contó el regidor—hay que creer en lo que haces. Después les animó a estudiar.

¿Qué le pide la gente? La limpieza de las aceras, los parques, el pavimentado de las calles…

La ronda de preguntas comenzaba a entrar en meollo. “¿Es usted buen alcalde?” pronunció el filósofo. Lección de democracia y leimotiv de la visita: “Eso lo decide la gente en las elecciones”, contestó Viveros. “No hay mal alcalde o malos concejales, todos lo hacemos lo mejor posible”, respondió Viveros refiriéndose a todos los alcaldes y concejales honrados.

“¿Cuánto gana el alcalde?”. La pregunta del millón. O más bien de los 55.000 euros anuales “aunque descontándoles los impuestos”, les dijo Viveros con sinceridad. También les contó los 49.000 de los tenientes de alcalde, los 42.000 de los concejales y los 40.000 de los portavoces de la oposición.

Visita colegio Doroteo Hernández de Coslada al pleno municipal“¿Eres rico?” le preguntaron en confianza. “No, no soy rico” respondió Viveros entre risas y sorprendido.

“¿Es importante ser alcalde?”. “No, todos somos importantes. Ser alcalde no es más importante que otra cosa” contestó Viveros.

“¿Y cómo se sintió la primera vez que fue alcalde”, preguntó la periodista.

“Muy mal. En el primer pleno los pies no me llegaban al suelo de los nervios. Sentí mucha responsabilidad para no defraudar a los que me habían dado su confianza”, recordó el primer edil.

Aprovechó entonces Viveros para escaparse de la sala y volver a la reunión. Dio las gracias a todos y les aplaudió la visita. “Algunos de vosotros os sentareís algún día aquí”, les dijo Viveros.

La rueda de preguntas continuó con la duda del artista. “¿Dónde está el martillo del alcalde?” preguntó curioso.

 

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