La cotorra argentina no para de crecer. La especie invasora importada desde Argentina como mascota a partir de 1989, en cinco años llegaron más de 200.000 a España, continúa extendiéndose por Coslada.

El Ayuntamiento de Madrid comenzará a partir de octubre un plan para sacrificar 11.000 cotorras, para lo que ha destinado 3 millones de euros.

Se trata de un ave altamente agresiva con otras especies y de una elevada reproductibilidad. Ya se encuentra afincada ampliamente en los parques del Humedal y del Cerro y su extensión se ha propagado por barrios como el de la Espinilla, Parque Blanco o el centro de Coslada.

Eligen coníferas para crear sus nidos, a veces de más de 300 kilos, sobre los que viven de tres a cinco parejas de cotorras. Su presencia está desplazando a las especies nativas como la paloma, las grajillas, las urracas, las tórtolas o el gorrión, que se encuentra en peligro de extinción.

La cotorra argentina pone de tres a cinco huevos por año y carece de depredador que controle su crecimiento. Su presencia en los árboles de la ciudad es claramente llamativa gracias a su pertinaz, monótomo y sonoro graznido, que ha venido a sustituir el melodioso canto de los pájaros locales.

Por eso desde el Partido Popular de Coslada han presentado una moción para el próximo pleno en el que se solicita al Gobierno local una partida para «neutralizar» su proliferación. Los populares recuerdan que existen distintas maneras de acabar con la plaga, como acciones individuales sobre nidos, piensos estirilizantes o la perforación de huevos.

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