Esta semana Coslada celebra su Semana de la Movilidad con el domingo como día principal de las jornadas. Este año la Semana de la Movilidad, que también organizan otros 450 ayuntamientos, tendrá a la bicicleta, el coche eléctrico y el patinete como protagonistas. Y se centrará en el fomento de estos transportes a través de una exhibición de distintas formas de movilidad eléctrica.

Junto a la exposición de modelos enchufables, también se celebrará la tradicional marcha de Coslada en Bici, una de las asociaciones más reivindicativas de la ciudad, que lleva años reclamando la unión de Coslada y Madrid por Arcentales a través de un carril bici.

Todas estas acciones están mejorando los programas celebrados otros años, donde la única acción verdaderamente significativa a favor de la movilidad sostenible era la bicifestación de Coslada en Bici.

Este año parece que se alumbra la creación de una feria sobre el coche eléctrico, donde los vecinos puedan conocer de primera mano los modelos y precios. Coslada ya cuenta con la experiencia de una feria del vehículo comercial y daría un verdadero paso al frente a favor de la movilidad acogiendo un encuentro del coche eléctrico.

La villa está haciendo progresos con el carril bici, todo y cuando el cosladeño es más que propenso al coche. Desde las instituciones se insta a que los ciudadanos optemos por la bicicleta y el transporte público. Pero en Coslada estamos lejos de que la bicicleta se normalice. Basta con ver los aparcamientos para bicis de la estación o del ayuntamiento para comprobar que aquí nadie acude en bicicleta al trabajo.

Es importante que las administraciones se impliquen también en ello, toda vez que han de funcionar como modelos sociales ejemplares.

De nada sirve instar al uso del transporte público si el servicio de Cercanías es cada día más pésimo. O si no se establecen tarifas más asequibles para los vecinos. Lo que parece inconcebible es que al usuario le salga más barato ir en coche al centro que ir en tren o metro. Tampoco se está trabajando para mejorar la comodidad del usuario. Imposibilidad de conocer los horarios de paso de los trenes al minuto o la obligación de tener que hacer un trasbordo en Estadio Olímpico son problemas que no facilitan el uso del transporte público.

Por eso es también responsabildad de las instituciones facilitar la transición. Coslada está dando los primeros pasos en este sentido. La adquisición de vehículos eléctricos para la flota local o la llegada del coche eléctrico compartido son primeros pasos. Hay que recordar que en la pasada legislatura el Ayuntamiento adquirió un nuevo coche para uso del alcalde. Un Renault Talismán de motor a combustión.

Coslada avanza pero a paso de peatón. Y sería adecuado que lo hiciese, al menos, a paso de bicicleta. ¿Se está previendo en las nuevas obras espacios para coches eléctricos? ¿Se bonificará el impuesto de circulación por coche eléctrico? ¿Afectará a su privilegio en la geografía de la logística? Son espacios abiertos con los que Coslada puede protagonizar la transición eléctrica en la Comunidad de Madrid.

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