Afortunadamente lucía el sol, pero hacia un frío de mil demonios. Vientos racheados fuertes venidos del mismísimo polo que le helaban las orejas a cualquiera que no fuese provisto de gorro.

Pero no era suficiente frío como para helar la ilusión de las familias torrejoneras, que un año más celebraban su afamado Gran Día de la Tortilla de Torrejón, un hito social y cultural cuya fama a llegado allende sus fronteras.

La jornada se inició a primera hora de la mañana, momento en el que se comenzaron a presentar a concurso las mejores tortillas españolas de la ciudad. Alrededor de media mañana eran más de una docena las obras presentadas.

Al tiempo comenzaban a funcionar las atracciones infantiles que se repartían por todo el recinto ferial de Torrejón. Todas ellas gratuitas, los chavales pudieron sentir la emoción de la velocidad en un circuito de triciclos, probar puntería en una mini campo de tiro de bolas de pintura o darse un mareo en un tiovivo. Lamentablemente para los niños, hubo que suspender al gran castillo hinchable por las inclemencias meteorológicas.

El frío no cesaba, pero no fue obstáculo para que muchas familias acudieran a la tradición de la merendola del día de la tortilla, y sabiamente buscaron refugio entre contadores de luz y otros lugares de la arquitectura urbana para estar al abrigo del frío y disfrutar de sus manjares de casa traídos. Ya se veían como las futuras generaciones portarán consigo esta bonita tradición mientras correteaban por el recinto bocadillo de tortilla en mano. “Siéntate a comer”, gritaban los noveles padres a sus respectivos vástagos.

Uno de los actos centrales del día era el reparto de tortilla. Miles de raciones que iban llegando a las manos de la vecindad tras esperar una larga y profusa cola. Especial bienestar proporcionaba el vasito de caldo caliente que acompañaba a la ración de pan y tortilla, sobre todo en los compatriotas llegados del calor tropical, que recibían la sustancia con alegría y a medio tiritar.

Alrededor de las dos y media de la tarde tuvo lugar la exhibición canina de la policía, que reúne agentes caninos de buena parte de las policías de la comarca del henares.

Los ganadores de la edición de este año. (JS Ayto)

Llegó el momento de la cata de las tortillas presentadas a concurso. El jurado probó una a una tortillas de muy distinta índole. Algunas profusamente decoradas, otras más hechas de lo debido, y otras, rozando la sacralidad. Este año se ha caracterizado por la originalidad de las piezas. Como una casa tortilla o un Bob Esponja hecho de tortilla, es decir, un BobTortilla. No han faltado las tortillas gigantes o las de 15 centímetros de grosor. El año que viene, más y mejor.


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