El pensador español Iñaki DomínguezEn su primer libro diseccionó eso que se llama moderneo (Sociología del moderneo, Melusina 2017), llegando a la conclusión que aquellos que se dicen modernos lo son más por apariencia que por convicciones. Mejor leer el libro para conocer de cerca el retrato que dibuja. Ahora el enfant terrible del pensamiento español, Iñaki Domínguez (Madrid, 1981), vuelve a la carga con una recopilación de los más ilustres pendencieros, ladrones y asesinos de la historia (Signo de los tiempos. Visionarios, locos y criminales del siglo XX. Melusina 2018). Y sí, todos llevamos un criminal dentro.

En su útimo libro hace usted un repaso por los villanos más célebres. ¿Por qué esta figura?
Considero que es muy interesante para entender que la ruptura de las normas tiene consecuencias, y no solo negativas. Sus vidas nos permiten comprender cómo el progreso humano está imbuido de maldad. Vivir en un clima de total ejemplaridad moral y puritanismo, en el fondo, no hace sino señalar la hipocresía de la opinión pública. He querido revelar la esencia criminal del corazón humano; de todos nosotros.

¿Todos tenemos un criminal dentro?
Por supuesto, todos y todas. Esto está más que demostrado a nivel teórico y práctico. El psicoanálisis original ya postulaba que todos tenemos anhelos prohibidos que nuestra propia psyche reprime y censura. Por otra parte, a nivel empírico han habido numerosos experimentos en psicología social que han demostrado que cualquiera de nosotros en unas circunstancias concretas podemos conducirnos de modos de lo más despreciables. Entre estos destacan los de Stanley Milgram en Yale y de Phillip Zimbardo en la Universidad de Stanford. En periodos de guerra ocurre algo similar.

“A los listos les vuelve mucho más listos (por el acceso a todo tipo de informaciones) y a los tontos les vuelve más tontos”

¿Algún español?
La verdad es que no. Lo más parecido a un español es Carlos “La Sombra” Torres Iriarte, fundador de los Ñetas en el sistema penitenciario de Puerto Rico, para la protección de los presos frente a las amenazas y explotación de los funcionarios de prisiones y otras bandas, como el G-27. Su movimiento, producto de un sincretismo de ideas marxistas, cristianas y nacionalistas, fue toda una revelación de muy noble origen que luego degeneró en una mera pandilla callejera.

¿Quién sería digno de entrar en su selecta lista?
¿Españoles? Se me ocurre el Lute o el Vaquilla, dos buenos candidatos.

¿Y de guante blanco? Un Bárcenas, un Pujol…
Esos son unos burgueses de vidas aburridas, sin ningún interés…

¿Cómo ve un antropólogo social la España de hoy?
La España de hoy parece seguir la estela de muchos otros países. Creo que domina una lenta descomposición de la economía en la que la precariedad es cada vez más prevalente y en la que las clases medias van desapareciendo. Considero que el capitalismo está devorándose a sí mismo. A este ritmo, en poco tiempo, los trabajos serán meros voluntariados, y habrá que crear rentas universales para poder sobrevivir.

¿Cree que nuestra democracia está devaluada?
Por un lado, eso parece. Sin embargo, en los últimos tiempos la justicia está funcionando a la hora de condenar a muchos políticos que, hasta hace poco, parecían intocables. La sentencia del caso Gürtel es un buen indicador de que la justicia parece que goza de cierta independencia.

¿Y sobre la libertad de expresión?
La libertad de expresión está muy mermada a lo largo y ancho del mundo occidental. Es atacada, tanto desde posiciones de izquierdas como de derechas. En España las izquierdas imponen su censura desde la opinión pública, mientras la derecha lo hace desde el marco judicial. Cada cual emplea sus áreas de influencia. Es muy triste.

¿No tiene usted miedo de que le detengan por glorificar a criminales?
En ningún caso les glorifico, aunque, sí, tengo miedo. La Gestapo de las ideas está muy activa últimamente…

¿Qué son para usted las redes sociales y cómo cree que han afectado a la sociedad actual?
Afectan a la sociedad de muchas maneras. Básicamente, incrementan y aceleran procesos ya activados en los que domina la imagen, la representación y el narcisismo. Las redes nos sirven para comunicarnos con otros, dar a conocer nuestros trabajos, etc. Pero, a su vez, de algún modo nos aíslan en un solipsismo masturbatorio-narcisista que interfiere con relaciones sociales y afectivas plenas, y verdaderamente satisfactorias.

¿Cree que la sociedad de la información es más culta? ¿Cómo nos ha afectado la era digital?
Yo soy optimista en ese sentido. Creo que este nuevo modelo nos permite decidir, potenciando nuestras habilidades y actitudes individuales. A los listos les vuelve mucho más listos (por el acceso a todo tipo de informaciones) y a los tontos les vuelve más tontos (por el embotamiento adictivo de las aplicaciones de Internet que sirven para la mera contemplación y exhibición de necedades).

“La precariedad laboral y falta de consistencia en el rol que cada cual ejerce socialmente hacen que adoptemos identidades sexuales mucho más flexibles”

Haga vaticinio. ¿Cómo ve a España dentro de 25 años?
Eso siempre es muy complicado. La veo en plena crisis y reajuste. Para entonces habrán muerto muchos de los miembros de la generación de nuestros padres, por lo que la economía tal y como hoy la conocemos no podrá sostenerse. Hoy en día, gran parte de la población joven vive, en parte, a costa de sus padres, y los trabajos no son fijos ni bien pagados, de lo cual deducimos la ineficiencia a la hora de pagar pensiones o de siquiera llegar a tenerlas. Eso exigirá intervenir de modo crítico en una reestructuración del organigrama social y económico para que el país pueda seguir funcionando y los ricos puedan seguir enriqueciéndose.

No me resisto a preguntarle por la sociedad patriarcal…
La sociedad patriarcal como tal está desapareciendo, algo que es parte de la descomposición social a la que hago referencia. Todo el tema de las identidades sexuales no binarias y demás, podría ser interpretado en términos marxistas como la descomposición de la identidad fundamentada socioeconómicamente. La identidad siempre ha estado ligada a nuestros roles sociales, los cuales, a día de hoy fluctúan mucho más que antes. Tiene que ver con la precariedad antes mentada. La precariedad laboral y falta de consistencia en el rol que cada cual ejerce socialmente hacen que adoptemos identidades sexuales también, mucho más flexibles, variadas y moldeables.

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