Julio Huete                                        

Opinión

por Julio Huete, Candidato a Secretario General de Podemos Coslada

Quienes me apoyan en la aventura de ser candidato a la Secretaría General de Podemos en Coslada y yo mismo hemos comprobado durante las manifestaciones por la defensa de la Educación Pública, o en las concentraciones frente al Hospital del Henares -reivindicando una mejor sanidad para todos- en las movilizaciones para reclamar la máxima protección para el sistema de pensiones o en las marchas contra la precariedad que, en prácticamente todas las ocasiones, nos encontramos compañeros y compañeras de diferente adscripción política defendiendo con pasión los mismos derechos. Una idéntica sensibilidad ante los problemas a los que se enfrentan nuestras vecinas y vecinos nos une y nos lleva a compartir luchas en las que se genera un emocionante sentimiento de solidaridad que a veces es difícil definir con palabras. Ante esta realidad me pregunto: ¿será posible construir un espacio común de cambio para las próximas elecciones municipales que nos permita acceder al Gobierno local para aplicar nuestras políticas?

Desde Podemos queremos contribuir a ganar la ciudad para poder transformarla, reinventarla con la participación de la mayoría ciudadana y expresar mediante ese cambio nuestros valores, la forma de vida que deseamos la mayoría de los habitantes de Coslada.
Para ello es necesario impulsar una nueva forma de relación con el medio ambiente en el que habitamos, reafirmar nuestro compromiso con el feminismo y con la defensa de la diversidad de las personas LGTBI. Nuestro imperativo categórico es contribuir a la construcción de una sociedad que garantice la igualdad real entre las personas. En este sentido quisiera resaltar la huelga feminista del pasado 8 de marzo -que sin duda ha marcado un hito en la historia de nuestro país- y que no debe ser considerado como la explosión aislada de un día sino que, más bien, se debe considerar como una de las más firmes alternativas hacia el cambio político y social que en nuestro país viene impulsado por la lucha de las mujeres. La conciencia feminista es un arma crucial en la batalla social y política.

También es necesario establecer una nueva relación y cooperación con el asociacionismo existente y con los sindicatos, que representan a los trabadores organizados a nivel local, para una mejor defensa de los intereses colectivos que se dan en nuestra ciudad. Es fundamental trabajar pegado al terreno, situando las necesidades colectivas vecinales en el centro de la política. Hay que tener en cuenta que la ciudad es un bien común donde desarrollamos nuestra vida, por eso el derecho a la ciudad es también un derecho colectivo. Nuestra labor tiene que servir para impulsar y promover el asociacionismo vecinal en defensa de los intereses concretos que afectan a la calidad de vida en su ciudad, como pueden ser los procesos de urbanización de sus barrios, los transportes, el medio ambiente, etc. Debemos generar tejido asociativo como la mejor vía para promover y defender los derechos colectivos.

En definitiva, nuestra actividad debe orientarse a construir una herramienta política que sepa generar confianza y sumar a otros hacia ese cambio. Que sea capaz de construir mayorías para aplicar nuestras políticas sin querer ser el todo. Si somos capaces de hacerlo estaremos articulando una nueva voluntad popular. Ese será el camino por el que aportar nuestro granito de arena, desde la consolidación en nuestra ciudad, al cambio necesario en nuestra región y en nuestro país. Levantar entre todos la fuerza necesaria que pueda ser capaz de revertir los recortes, recuperar derechos sociales y acabar con la precariedad. La mejor fórmula para conseguirlo es la unidad. Por eso apostemos firmemente por UNIDAS POR COSLADA.

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