Su mayor preocupación para este domingo es que tras 120 representaciones el público de Torrejón pueda ver la obra como si fuese un estreno. Se declara futbolero y madridista. Este fin de semana Héctor Alterio protagoniza El Padre este domingo en en el José María Rodero.

Usted lleva 45 años en España.
Exactamente 44 años. Llegué en el 77.

Es usted más madrileño que argentino entonces…
[Ríe] Y cuando llego a Buenos Aires me dicen que español estás, no se te va el acento. Así que no soy ni de allí ni de acá. Pero estoy muy bien aquí. He encontrado cosas de gran valor. Cuando llegué no conocía a nadie y me encontré con mucha gente que generosamente me ayudó.

Usted ha vivido toda la etapa de la España democrática.
Sí, un año y medio después de llegar falleció Franco. Yo viví la transición en vivo y en directo. Fue un proceso realmente maravilloso. Y un privilegio poder vivirlo.

¿Qué nos enseña la obra El Padre?
Es una obra que entretiene y hace pensar. Ha tenido una repercusión mundial. Habla de un tema como el alzheimer, donde sufren más los que están alrededor. Muchas veces cuando acabo la obra se me acerca gente que tiene familiares o amigos enfermos para decirme que se han identificado mucho con la obra. Se consustancian conmigo, se abren y eso conmociona mucha.

Pero la obra tampoco es una tragedia…
No, no lo es en absoluto. El autor, Florian Zeller, un joven francés con mucho talento, lo llama farsa trágica. Es una obra que tiene un poco de tragedia y un poco de farsa.

¿Qué espera del público de Torrejón?
Estoy totalmente seguro que se conmoverá, sonreirá, entretendrá… Saldrá del teatro con una carga emocional conmovedora.

Las críticas ponen la obra por las nubes. ¿Encaja usted bien los halagos?
En los largos años de profesión que tengo ha habido de todo, pero siempre traté de sacar el mayor provecho posible. Tratar de no creérmelo todo a pie juntillas. Seguir trabajando con la misma verdad con la que he trabajado desde los ensayos para que el público me crea. Y hablo también por todos mis compañeros. Los elogios sí, están bien, pero el trabajo hay que hacerlo no basándose en esa palmada gratificante o en la crítica hiriente, sino en transmitir esa verdad al espectador.

La obra habla del olvido, del alzheimer…¿usted cree que a veces es mejor olvidar?
No, no, no… no fácilmente. Los hechos que te provocan el olvido o el recuerdo dependen de cómo te ha afectado para que se pueda olvidar o no.

Usted que lleva 40 años en España, ¿cómo ve el presente actual?
Yo no soy un analista político. Soy un ciudadano corriente y no conozco los temas en profundidad. Creo que estamos en una situación de precalentamiento para que con el tiempo, esperemos que lo antes posible, surja algo positivo.

 

 

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