Juan de Vicente, profesor IES MIguel Catalán, premio profesor más innovador de España
Juan de Vicente, profesor IES MIguel Catalán, premio profesor más innovador de España

Juan de Vicente, premio al docente más innovador de España, da clases en el IES Miguel catalán, pero no sobre nuevas tecnologías, sino desarrollo de proyectos para vincular el aprendizaje y potencial de los alumnos con las necesidades de la sociedad.

Una profesora del centro sale a recibirnos y nos conduce hasta una luminosa sala próxima a conserjería. Allí, Juan de Vicente habla por teléfono, tiempo que nuestra acompañante aprovecha para comentarnos el proyecto premiado. Finalmente De Vicente se presenta. “Me he puesto la camisa blanca para la entrevista”, confiesa.

¿Cómo ha recibido el premio, lo esperaba?
No, porque quizá la idea que se tiene de un profesor innovando es un profesor de aula y de materia. Yo soy orientador, mi trabajo está más centrado en trabajar con profesores y alumnos, por eso no cuadraba en el perfil. Además, asociamos innovación a tecnología, y no es mi fuerte.

¿En qué consiste el proyecto?
Es de todo el centro. Está basado en una gestión participativa de la convivencia. Trabajamos más en un modelo de justicia resolutiva. Enseñamos a los chavales a resolver conflictos. A provechamos estos conflictos de la vida diaria como una oportunidad para aprender. Nos interesa mucho que aprendan competencias socioemocionales, y que la gente que no cumple las normas o hace daño a otros pueda hacer una reflexión que le ayuda a restaurarse, incoprporarse a una convivencia para todos en el ámbito de la escuela.
Este es un instituto en el que trabajamos con las necesidades de la población. Vinculamos los aprendizajes de las asignaturas con la atención a necesidades que hay en el entorno. Por ejemplo, con el maratón de sangre vinculamos los aprendizajes que se puedan dar en asignaturas como Biología, cultura clásica, inglés con las distintas partes de organización del maratón.
Durante el año desarrollamos unos 20 proyectos. Trabajamos con la perrera municipal con una campaña de adopción, o con un proyecto de memoria histórica donde los alumnos se encuentran con los mayores de Coslada y San Fernando. Este año hemos trabajado, entre otros, con recetas de cocina de los años 40 comparadas con la alimentación de ahora. Ha sido una posibilidad de romper estereotipos.

¿Cuántos alumnos hay implicados en los proyectos?
Prácticamente la totalidad del alumnado porque hay proyectos en todos los niveles. Unos 650 alumnos.

¿En horario lectivo?
Si, claro. Es una manera de entender la enseñanza, no es un extra. Es una manera de entender la educación en el centro.

¿Ha suscitado críticas por sustituir aula por servicios?
No. Nosotros no sustituimos nada. Es un método diferente. Si en biología tienes que hablar de la sangre puedes hacerlo desde un punto de vista teórico o puedes vincularlo con un servicio. El proyecto de maratón de sangre ha aumentado un 56% el índice de donaciones en Coslada, no es ninguna tontería.

De alguna forma el premio legitima que el método es bueno.
Si, ha valorado mucho que un centro trabaje con el entorno. La educación del futuro no puede contar con sus propios recursos, sino contar con una ciudad que educa. Aprovechamos todos los recursos y el potencial educativo que tiene el entorno. Han premiado eso.

¿Qué tipo de conflictos resuelven?
Los que se producen en cualquier situación de la vida. Donde hay relaciones humanas hay conflictos… Para nosotros, los conflictos son oportunidades que aprovechamos para enseñarles, por ejemplo, el vocabulario de las emociones, su manejo. También para trabajar inteligencia emocional, para saber cómo identificar cómo me siento ante determinadas situaciones; para saber cómo puedo abordar cuando alguien hace algo que me hace daño, o cuando yo mismo soy el que hace daño; de qué manera puedo tomar consciencia de las consecuencias de mis actos.

¿Cuánto tiempo llevan con el proyecto?
16 años.

¿Han conseguido reducir el número de conflictos?
Los conflictos siempre existen, como las cosas buenas en las relaciones siempre existen. Una relación sana no es aquella que no tiene conflictos. Los alumnos tienen sus conflictos y nosotros aprovechamos eso. Lo que nos importa es tener recursos para que esos conflictos se transformen en situaciones prácticas.

¿Cómo pueden identificarse los problemas de acoso escolar?
Relaciones asimétricas entre alumnos va a haber siempre. No hay acoso cero, eso no existe. Siempre va a haber situaciones que potencialmente puedan apuntar a un caso de acoso. El acoso necesita, para ser considerado, varias condiciones. Una es la reiteración. La clave está en detectarlo pronto para que no pueda llegar a convertirse en acoso.
Los padres tienen un papel fundamental en la detección. Tener un diálogo con ellos, una buena comunicación… eso va a facilitar que puedan enterarse de cómo se siente su hijo en una situación donde sus amigos no cuentan con ellos o donde se ven sometidos a un dominio. También es importante que haya buena conexión entre las familias y los centros.

[Continuación edición papel Coslada Actualidad]
¿Son diferentes los alumnos de hoy a a los de hace 20 años?
En cuanto a las nuevas tecnologías si. En cuanto a lo fundamental, yo no veo ninguna diferencia. En cuanto a sus ganas de aprender, de ayudar, su empatía… La gente que trabajamos en educación, en general, tenemos una visión bastante positiva del potencial de los alumnos. El discurso de los ninis, personalmente no lo comparto, y me parece un profundo desconocimiento del potencial de los alumnos.

¿Por qué hay chicos ninis?
Yo no lo comparto. Los alumnos tienen una gran capacidad para para participar cuando se les ofrece algo atractivo, de modo que quizá hay ninis porque hay desacuerdo entre lo que ofrecemos y lo que quieren. Quizás es que no conectamos o que no les estamos ofreciendo lo que necesitan.

¿Disponen de recursos suficientes?
Hacemos lo que podemos. Con lo que tenemos hacemos maravillas, pero nos gustaría tener más recursos. Por ejemplo para que no haya tanta carga lectiva y el profesorado pueda dedicarse también a cosas importantes que no se imparten en estas horas, como la atención a los conflictos, la convivencia, etc.. Nos gustaría tener más recursos para no tener que ir tan forzados; horas para los proyectos, más horas de educación para determinadas personas… Pero la carga lectiva es muy fuerte y te impide tener tiempo para mantener los proyectos que realizamos. Si estos proyectos son tan valiosos, si esa manera de gestionar la convivencia es tan positiva y da tan buenos frutos, ¿por qué no voy a apostar por ella?

¿Hacen falta menos matemáticas?
No lo quiero contraponer. El dualismo convivencia-excelencia académica no me gusta. Podemos ofrecer las dos cosas. Podemos vincular las matemáticas con la vida, conectarla con sus necesidades. El mejor nivel académico lo podemos obtener también dando sentido a lo que se hace. ¿No han aprendido más de Grecia que con cualquier otro sistema haciendo de guías en el Museo Arqueológico? Muchísimo más que con un profesor exclusivamente academicista. Una cosa es aprenderlo y otra aprenderlo para explicarlo.

¿Qué responsabilidad tienen los institutos en la educación de los adolescentes?
Es compartida, nosotros tenemos que hacer nuestra parte.

¿Cómo afrontar el problema del maltrato?
¡Una cosa es que nos hayan dado el premio a la innovación y otra es que tengamos respuestas para todo! [risas]

Como profesor le pregunto.
Aquí trabajamos mucho sobre ello y es algo que está muy presente. Nos importa que se entiendan muy bien las relaciones igualitarias entre chicos y chicas. Trabajamos con los chicos para que encuentren una masculinidad razonable. Y con las chicas para que encuentren la forma de ser chicas lo más dignas posible y con relaciones equilibradas con los chicos sin someterse a relaciones de sumisión. No queremos ni chicos ni chicas sometidas, queremos que sean libres.

Los alumnos hicieron dos cortometrajes sobre el tema del acoso que también fueron premiados.

¿Hay que vigilar las redes sociales de los hijos?
Tiene que haber un control, evidentemente. Pero no solo de las redes, sino de lo que los hijos hacen. Tenemos que tener un entorno que les proteja. No podemos exponer a los menores a riesgos. Combinar la protección con permitir que los niños puedan tener una cierta autonomía. Se trata de una protección guiada, acompañada.

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